La utilización de bibliografías en la recuperación de información

La utilización de bibliografías en la recuperación de información

por Melisa Fuentes Kren

La Bibliografía es la ciencia que estudia los repertorios bibliográficos. Estos conforman el producto del trabajo del bibliógrafo, quien, valiéndose de un conjunto de procedimientos, elabora fuentes de información que brindan a los usuarios la oportunidad de conocer todo lo que se ha escrito hasta el momento sobre una materia o asunto determinado, entre otras posibilidades.


Las fuentes de información: definición y tipología

Un gran número de investigadores han producido textos en los que analizan en detalle lo que en el ámbito de la Biblioteconomía y Documentación se denomina “fuentes de información”. Entre ellos se han destacado Josefa Sabor, Gloria Carrizo Sainero, Isabel de Torrez Ramírez e Isabel Villaseñor Rodríguez.

Esta última autora define a las fuentes de información, en su forma más genérica, como instrumentos y recursos que son empleados para satisfacer necesidades informativas, hayan o no sido creadas con dicho fin. Las mismas pueden ser utilizadas directamente por el usuario o pueden ser consultadas por un profesional de la información que con cumpla el rol de intermediario entre dichas fuentes y el usuario.

Las fuentes de información pueden clasificarse según dos tipos:

  • Directas. Sabor las define como “obras de referencia de información inmediata”, ya que la respuesta a la consulta del usuario, sea un dato factual o numérico, se encuentra contenida en ellas; consisten por lo tanto en obras que permiten la búsqueda directa de la información. Dentro de esta categoría se encuentran las enciclopedias, los diccionarios, los anuarios, las guías, los directorios, las cronologías, las fuentes estadísticas, los manuales, los tratados, entre otros.
  • Indirectas. Se trata de obras que contienen únicamente la referencia que remite al documento donde se encuentra la información buscada, es decir, sólo proporcionan información referencial. En este grupo se encuentran las obras que constituyen el objeto de estudio de la Bibliografía como ciencia, entre ellas los repertorios bibliográficos y los catálogos, que consisten en fuentes de recuperación de libros, publicaciones periódicas como revistas científicas, entre otros documentos.


Las bibliografías como fuentes de información indirecta

Las bibliografías o repertorios bibliográficos son fuentes de información imprescindibles en ámbitos de investigación como las bibliotecas universitarias y los centros de documentación. Sabor las considera como obras de referencia en el más estricto de los sentidos, sin embargo no son sinónimo de estas, ya que como se indicó anteriormente existen obras de referencia de información inmediata y otras de carácter referencial o indirecto. Dentro de esta última categoría se ubican los repertorios bibliográficos.

Estas fuentes de información poseen algunas características especiales que las distinguen de las fuentes que contienen en sí mismas las respuestas a las inquietudes informativas de los usuarios. Louise Nöelle Malclès las define como obras de consulta integradas por informaciones ordenadas de acuerdo con un sistema determinado, en las que se incorpora la descripción de un texto impreso. Así, no contienen dentro de sí respuestas sino referencias que permiten identificar y a veces también localizar ciertos documentos.

Cabe destacar que, en la actualidad, esta definición necesita ampliarse. Si bien sigue siendo válida la indicación acerca del contenido, que incluye la descripción de una lista de documentos ordenados siguiendo un sistema preestablecido, es un hecho que la evolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha impactado también en la producción de documentos, por lo cual los repertorios deben incluir a todos los que considere relevantes, sin reparar en el soporte en que se encuentren.

Más allá de esta observación, es importante señalar otro aspecto de la definición de Malclès, vinculado a la técnica de compilación bibliográfica y con ello a la importancia de la aplicación al trabajo bibliográfico de reglas estrictas en la producción de los repertorios. No toda lista de libros constituye una bibliografía: como producto profesional , y de acuerdo con la afirmación de Theodore Besterman, su elaboración debe llevarse a cabo con rigor, científicamente, y siguiendo un principio ordenador constante.


Los demandantes de bibliografías y la importancia de la oferta en la actualidad

El papel que cumplen los repertorios bibliográficos es fundamental en cualquier estudio ya que, tal como manifestara Gloria Escamilla, la bibliografía es el punto de partida de todo trabajo de investigación. Entre sus demandantes se encuentran no sólo investigadores sino también docentes, educandos y otros lectores. Las bibliografías ofrecen la solución a muchas de sus necesidades de información.

Así, la oferta de repertorios bibliográficos posee una importancia vital en la actualidad, para poder acceder a las fuentes del saber en un contexto en el que la producción de documentos se ha multiplicado y en el que su acceso y difusión se ha visto considerablemente incrementado gracias al desarrollo de las TIC, que los ponen a disposición de los usuarios en una gran variedad de formatos y soportes.

Teniendo en cuenta que las redes funcionan también como fuentes de información, el papel de los repertorios debe necesariamente ser revalorizado ya que estos productos del quehacer bibliográfico pueden permitir que ese amplio abanico de recursos, un caudal de información que del mismo modo que las obras impresas forma parte del patrimonio de la humanidad, pueda ser fehacientemente recuperado por los usuarios en sus búsquedas y aplicado a sus trabajos de investigación.

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