Las condiciones para crear y sostener un Sistema Nacional de Innovación

Por Eugenia Huinchulef

Los Sistemas Nacionales de Innovación se constituyen como una interacción de múltiples actores (empresas, gobiernos, sistema financiero, sistema educativo, sector de I+D) que se proponen generar un crecimiento económico sostenible a largo plazo a partir de la introducción de permanentes innovaciones en el sistema productivo y social.

Esta meta se alcanza, entre otros aspectos, a partir del intercambio de conocimientos entre los distintos actores. En este sentido, los SNI operan a manera de redes de aprendizaje tecnológico en constante retroalimentación, que a su vez pueden ser útiles para crear e impulsar ventajas competitivas a nivel regional o nacional.

Se parte de la concepción de que la creación y difusión de aprendizajes tecnológicos pueden generar factores de crecimiento sostenible en un mediano y largo plazo, adaptados a la realidad sociocultural y económica donde está situado dicho sistema.

Hablar de Sistemas Nacionales de Innovación supone que la innovación no es una actividad aislada, sino un proceso interactivo, social y acumulativo. Se pueden identificar un conjunto de características comunes enmarcadas en los enfoques que se basan en el concepto de SNI[1]:

  • Los procesos de innovación y aprendizaje constituyen los temas centrales de análisis
  • Se adopta un enfoque holístico e interdisciplinario y se parte de una perspectiva histórica
  • Se incluye en el concepto tanto las tecnologías productivas como las innovaciones organizacionales;
  • Se enfatiza en el rol protagónico de las instituciones como instancia de iniciación y promoción de la innovación y del intercambio con otros actores que forman parte del SNI

Los aspectos que definen a los SNI no se constituyen como teorías claramente establecidas puestas a prueba a partir de una adecuada verificación empírica. Además, no existen “modelos ideales preestablecidos” de puesta en práctica. Esto implica que los sistemas nacionales de innovación presentan importantes variaciones tanto en su dimensión como en su modalidad de operación. Sin embargo, para que se puedan llevar a la práctica necesariamente deben existir algunos factores:

  1. a) prospectiva tecnológica y planificación estratégica de mediano y largo plazos a nivel de gobierno;
  2. b) movilización de recursos financieros y tecnológicos en gobierno y empresas;
  3. c) planificación estratégica de mediano y largo plazo a nivel de las empresas;
  4. d) estrategia de innovación y desarrollo de las empresas integrada al diseño desarrollo de sistemas productivos;
  5. e) un rol de intercambio y difusión el sistema educativo;
  6. f) estructura industrial favorable a la inversión estratégica de largo plazo en capacitación continua, innovación y mercadotécnica;
  7. g) organización y gestión tecnológica de la empresa para el aprendizaje y la innovación continua;
  8. h) redes de vinculación empresa – universidad[2].

El funcionamiento de un Sistema Nacional de Innovación depende del alcance y eficiencia de los intercambios que se lleven a cabo en el mismo. Son ejes fundamentales los aspectos: a) financiero, b) científico, c) tecnológico, y d) productivo.

El entorno financiero, está constituido por entidades de capital que financian bajo diferentes modalidades proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D) y/o de Innovación tecnológica.

El entorno científico lo conforman los agentes ejecutores de investigación, es decir por los grupos de I+D de los centros de investigación públicos o privados.

El entorno tecnológico, está conformado por las unidades de I+D de las empresas, los centros tecnológicos, las empresas de ingeniería y de diseño industrial, empresas de bienes de equipos, empresas de instrumentación, empresas de ensayo, empresas consultoras de tecnologías blandas, etc.

Y el entorno productivo debe estar constituido por: las Empresas, que enlazan los recursos tecnológicos con los usuarios por medio de actividades de producción, comercialización y distribución; las Agendas Nacionales, que priorizan los programas o proyectos a realizar que normalmente trascienden el corto plazo; Agrupamientos productivos (clusters), que se definen como redes interdependientes de: empresas, instituciones que producen conocimientos, instituciones intermedias (como consultoras tecnológicas o de servicios) y clientes, unidos en una cadena creativa, de producción de valor agregado, que captura y capitaliza todas las formas de conocimiento compartidas e intercambiadas y Centros de I+D (investigación y desarrollo), que ejecutan investigación básica, investigación aplicada y/o desarrollo experimental.

En cuanto a las Interrelaciones, se conciben como una necesidad para incentivar la demanda. Son ejercidas por las entidades de interfase -que son estructuras de apoyo a la innovación- que sensibilizan, promueven, facilitan las relaciones y propician el establecimiento de marcos de cooperación. En el ámbito nacional pueden ser instituciones o estructuras diseñadas para actuar como tales o constituirse como Programas, Sistemas, Redes u otras.

En este contexto, es importante crear estímulos para las redes de comunicación entre los actores que intervienen en un Sistema Nacional de Innovación, ya que el grado de interrelación que alcanzan los conocimientos puede influir decisivamente sobre la eficiencia obtenida en el proceso de aprendizaje y en sus usos posteriores.

Asimismo, para la conformación exitosa de un sistema de innovación es fundamental el esfuerzo cuantitativo en I+D (gastos y personal) y la creación de una adecuada infraestructura tecnológica, lo cual –a su vez- debe estar imbricado a la generación de externalidades mediante la interacción entre los distintos agentes del sistema, como las empresas, o las administraciones públicas.

Según autores como Terneus Escudero, Borda y Maschoff, el rol de estado es crucial respecto de las definiciones vinculadas a la innovación y desarrollo de un país, dado que se deben tomar decisiones tendientes a:

  1. Definir cuáles son las áreas estratégicas sobre las que se basará la competitividad y el crecimiento económico del país en el mediano y largo plazo y, a partir de ello, establecer los campos en los que se hace necesario fortalecer las actividades de investigación y desarrollo;
  2. Fijar bases de financiación para las actividades de investigación y desarrollo
  3. Establecer marcos administrativos y legales que promuevan la interacción entre los actores del SNI con la flexibilidad necesaria para adaptarse a las circunstancias[3].

Una política de innovación y competitividad nacional Implica el compromiso por la construcción de redes de actores y la creación de estímulos permanentes para que dichos lazos no queden obsoletos. Implica una planificación a largo plazo liberada de intereses sectoriales, ya sean del ámbito público o privado. Y, además, exige una concientización por parte de toda la sociedad para alcanzar las metas de desarrollo propuestas.

La construcción de un Sistema Nacional de Innovación puede representar un avance en el marco de las estrategias de un país para alcanzar ventajas competitivas con las cuales participar de una economía globalizada, basada en el conocimiento y en la innovación. El primer paso que debe darse para diseñar un Sistema de Innovación es fortalecer los vínculos comunicacionales entre actores que pueden estar involucrados en determinados sectores productivos.

[1] YOGUEL Gabriel y GUTMAN, Graciela. Economía de la tecnología y de la innovación. Universidad de Quilmes, agosto de 2000.

[2] Adaptación del glosario elaborado por Eduardo Martínez, en Indicadores de Ciencia y Tecnología: Estado del Arte y Perspectivas, Nueva Sociedad, Caracas, 1998, pp.269-288

[3] TERNEUS Escudero, Alberto; BORDA Marta E.; y MARSCHOFF Carlos M. ¿Existe un sistema nacional de innovación en Argentina? En: https://www.oei.es/historico/revistactsi/numero4/borda.htm

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