La ambigüedad de buscar bibliografía: qué-cómo-dónde, la tríada que casi no usamos

La ambigüedad de buscar bibliografía: qué-cómo-dónde, la tríada que casi no usamos

por Leticia Lizondo

¿Qué entendemos por bibliografía?, ¿conocemos sus características?, ¿sabemos las distintas clases de documentos que pueden existir?, ¿buscamos una tesis de la misma forma que buscamos un artículo científico?, ¿cómo citamos ambos documentos? Aunque suenen a preguntas irrelevantes hoy en día, nuestro comportamiento con la bibliografía puede determinar a futuro cómo otros accederán a ella, pero principalmente refleja qué sabemos sobre la misma y también puede marcarnos la facilidad o dificultad en el hallazgo de lo que estamos buscando.

Las tareas investigativas y/o de autoformación impulsan al consumo de bibliografía y muchas veces terminan en la producción de nuevos documentos. Es decir, somos a la vez consumidores y productores de bibliografía. En el caso de las tesis, ya sean de grado o posgrado, los tutores suelen recomendar bibliografía específica a los alumnos o indicarles temas y subtemas para que ellos mismos  la busquen. También es común que los científicos sugieran a sus colegas ciertos documentos sobre otros o comenten últimas líneas de investigación en el campo disciplinar. Los medios de comunicación suelen publicar notas informativas sobre distintas temáticas destinadas al público en general, y suelen incluir la mención de algún estudio o análisis científico publicado sobre el tópico, como una forma de fortalecer la autoridad de lo que se afirma y/o informa.

En situaciones como las mencionadas o similares, la idea de buscar lo que necesitamos suele pensarse como un trámite sin dificultad. La primera opción de la gran mayoría de nosotros es acudir a Internet. Frases como “googleálo”, “buscalo en Internet”, “todo está en Internet”, “bajálo de la web” son clásicas para acompañar sugerencias y recomendaciones generales y no son cuestionadas. Entonces, ¿qué dificultad podrá presentar buscar bibliografía? ¿es realmente tan complejo?

La respuesta es no, no es tan complejo si previamente sabemos qué estamos buscando y, posteriormente, si sabemos dónde deberíamos buscar. Bibliografía es una palabra tan general como Internet: libro, informe, capítulo de libro, tesis de grado, tesis de doctorado, tesis de maestría, trabajo de fin de curso, trabajo de seminario, informe técnico, artículo científico, manuscrito, póster, ponencia de congreso/jornada/simposio, comunicación, discurso, módulo de curso, material de cátedra. La variedad de bibliografía existente actualmente es tan compleja que muchas veces la identificación individual de cada documento se abrevia en sólo en dos puntos, que parecieran ser los únicos que importan: AUTOR y TÍTULO. La siguiente acción que se puede esperar es iniciar una búsqueda en Google (o cualquier otro buscador) con estos dos datos y comenzar horas y horas de navegación a ciegas, con resultados frustrantes. Pero la complejidad y variedad también está en las fuentes de búsqueda disponibles: repositorios de tesis de posgrado, de informes técnicos de investigación, catálogos colectivos de bibliotecas, bibliotecas digitales, portales de revistas de acceso abierto, redes sociales científicas, etc. ¿Cómo podemos determinar su validez?

Saber QUÉ tipo de documento estamos buscando no sólo reduce el tiempo de búsqueda, sino que aumenta las posibilidades de encontrarlo. Por supuesto que no nos garantiza su hallazgo, pero sí nos asegura que no invertiremos tanto tiempo en una búsqueda global sin sentido, rastreando un documento donde seguramente no está. ¿Tiene sentido buscar un libro en un portal de tesis?, ¿cómo se puede encontrar un artículo científico contando sólo con título y autor?

Además, si no sabemos qué estamos buscando, CÓMO encontrarlo puede ser una gran inversión de tiempo. La mayoría de las fuentes de información mencionadas anteriormente almacenan los metadatos de los documentos en forma estructurada, permitiendo búsquedas de nivel básico y avanzado: por título o palabras en el título, por autor, por fecha, por tema, por editor, por palabras en el resumen. Definitivamente buscar un documento en estas fuentes será más fructífero que realizarlo a ciegas en Google.

Mención aparte, pero no menos importante, merece la citación de la bibliografía, ya que citarla como corresponde no sólo permite a otros identificarla correctamente y, por lo tanto, encontrarla sino contribuir a respetar la integridad del autor y su trabajo. Una cita mal redactada, con un dato erróneo o faltante imposibilita la recuperación final del documento.

En resumen son varios los factores a tener en cuenta cuando USAMOS bibliografía y que deberíamos incorporar a nuestro modo de consumo y producción, como hábitos saludables que nos permitan ser USUARIOS conscientes e independientes que no subestiman la complejidad de la búsqueda.

¿Te gustaría saber más sobre este tema? Te recomiendo nuestra capacitación “Back to Cite: coordenadas para la búsqueda de bibliografía”. Este curso ayuda a adquirir competencias y familiarizarse con herramientas para saber QUÉ bibliografía estamos buscando, DÓNDE encontrarla y CÓMO citarla, preguntas importantes que todos buscamos responder.

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